Canto de Salida

fnsssdfsddfjghrtddklfgjndkhgrtLa celebración de la Eucaristía termina con el Rito de despedida. La Eucaristía nos reúne no para quedarnos reunidos, sino para salir fortalecidos a los caminos de la vida donde hemos de mostrar lo que hemos vivido y celebrado. La Eucaristía termina como rito pero continúa como tarea existencial. Acaba el rito pero comienza el compromiso surgido de él, si no se quiere que quede en rito vacío, en culto formalista.

El Rito de despedida o de conclusión es un rito breve y sencillo que cierra la celebración después de la gran Liturgia de la palabra y Liturgia eucarística.

Según la Ordenación General del Misal Romano, «el rito de conclusión consta de:

  1. Saludo y bendición sacerdotal, que en algunos días y ocasiones se enriquece y se amplía con la oración «sobre el pueblo» o con otra fórmula más solemne.
  2. Despedida, con la que se disuelve la asamblea, para que cada uno vuelva a sus honestos quehaceres, alabando y bendiciendo al Señor.» (OGMR 57)

El más breve de los saludos propuestos para el Rito de entrada es el que se emplea para el Rito de despedida: «El Señor esté con vosotros.», a lo que el pueblo responde: «Y con tu espíritu.». Si allí abría la celebración aquí la cierra deseando como fruto del Espíritu que el Señor permanezca con aquellos que se han encontrado con él en la fe confesada y compartida de la Eucaristía.

Enseguida el sacerdote imparte la bendición con invocación al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo realizando el signo de la cruz sobre los fieles. Se empieza la Eucaristía con la invocación de las tres personas divinas y se termina con el deseo de que esas tres divinas personas bendigan a los que han participado en la gran bendición de Dios a los hombres.

Las palabras rituales que dan por concluida la celebración y dispersan a la asamblea son: «Podéis ir en paz», que traduce libremente la expresión latina Ite, missa est, expresión latina que tiene el sentido cuasi jurídico-organizativo de dar por concluido el acto, algo así como “Se levanta la sesión”. La traducción castellana incorpora a la despedida el tema del envío (Id) que Jesús dirige a sus discípulos y que resuena así en los textos evangélicos: «Id y haced discípulos de todos los pueblos.» (Mt 28,19).

El canto de despedida

El Misal no hace referencia a ningún canto en el Rito de despedida aunque suele ser bastante habitual que nos despidamos con algún canto. Ahora bien, conviene tener en cuenta las siguientes observaciones:

  1. Si se hace un canto de despedida, para favorecer la participación del pueblo éste debería iniciarse cuando el sacerdote está todavía en el ambón. El sacerdote lo canta junto con la asamblea. Antes de que termine el canto, el sacerdote inicia la veneración del altar y la salida mientras la asamblea continúa cantando hasta que el sacerdote regresa a la sacristía.
  2. Una vez que el sacerdote se ha retirado a la sacristía ya no es necesario cantar puesto que se está disolviendo ordenadamente la asamblea. No es un momento procesional ni forma parte ya de ningún rito por lo que litúrgicamente no tiene sentido cantar mientras la asamblea se disuelve y sale del templo. Tampoco es un momento para el alborozo con el que a veces parece que tenemos que terminar la Eucaristía. Los saludos, las conversaciones, el aperitivo… tienen que hacerse fuera del templo, que es lugar de oración.

RITO DE CONCLUSIÓN: CANTO DE DESPEDIDA (2014, 15 de marzo)
https://musicaliturgia.wordpress.com/2014/03/15/eucaristia-y-musica-liturgica-16-rito-de-conclusion-canto-de-despedida/

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